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Mostrando las entradas etiquetadas como caza

El camino

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Este título, como comprenderán ustedes, no tiene nada que ver con las consideraciones espirituales de don Josemaría en su intento de llevarnos por senderos de oración, ni tampoco con la novela de mi admirado Miguel Delibes donde, como buen amante de la caza y la naturaleza, describe con maestría el descubrimiento de la vida y la transformación que sufre su protagonista –el niño Daniel “el Mochuelo”— en la Cantabria de posguerra, aunque eso de salir de madrugada hacia el pueblo en noviembre, con el ánimo puesto en asuntos de la caza menor con perro, tiene algo que evoca a nuestro maestro castellano en el relato de certeros lances de perdiz en las laderas de su querido Sedano. Amanecer en las ripas junto a los ríos. Foto: Cristina Allué Según el día amanezca con nubes recias de levante, con viento del oeste o con boira prieta en la ribera, el ánimo se torna conmovido, valiente o expectante. En su inicio, el camino transcurre entre semáforos y rotondas que orientan la mirada, cerc...

Caza

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Después de un tiempo de excesiva sequera, las últimas lluvias de este otoño que renace han dejado el campo preparado para la sementera y para los largos paseos por el monte en busca de liebres, conejos y perdices. La temporada de caza, que inicia su andadura el próximo domingo, viene precedida, como casi siempre, de la incierta perspectiva de divisar, a tiro de escopeta, especies voladoras de prestigio y de sabroso degustar que llevarse al zurrón. Y, es que, en estos días últimos de veda, los cazadores se ilusionan con la apertura y templan los nervios ante la visión somnolienta que invade los anocheceres de éxtasis teresiano de alguna perdiz recitando sus últimos versos: “vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero”... Esto de la caza, como todo aquello que compete a los humanos, tiene su punto de controversia y discrepancia en los pareceres, aunque sin alcanzar los niveles de charlatana polémica en las tertulias eruditas de los medios audiovisuales. Todo...

Puentes

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Llegados a primeros de noviembre, la actividad laboral clásica se ha paralizado un par de días –tres días los más afortunados por el puente— y eso se ha dejado notar en el pueblo. Las razones de tantos desplazamientos son más que obvias y no hace falta extenderse en ellas. Son días de perennes recuerdos que, al margen de creencias personales, nos aproximan a los familiares y amigos desaparecidos en el camino de la vida. En una visita temprana a un pequeño camposanto cercano constaté, no obstante, que los caminos del más allá , al igual que los de la vida no son iguales para todos. En este lugar, la mayoría de los difuntos disponían de un habitáculo aproximado de dos metros cúbicos –apilados de cuatro en cuatro en dos laterales del recinto a modo de gradas, para el viaje eterno, mientras el resto de la superficie del terreno era ocupado por cuatro tumbas de grandes dimensiones con tapa de granito, con amplio espacio alrededor bordeado de alto seto, bien cortado, que ilustraban el orig...

"Suiza"

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El día comenzó con sueño. Como era de esperar, el cambio de hora trajo un desajuste en el descanso nocturno. Estas noches otoñales, en las que nos obligan a alterar el marcador de las horas, confunden el sueño y desajustan los cuerpos. A pesar de desactivar la función del cambio automático de la hora en el celular, éste cambió igualmente y me levanté con la hora nueva. Levantarte a una hora diferente a la planificada ya trastorna los sentidos y, el momento tranquilo del primer café en la cocina solitaria con las primeras noticias silenciosas del día en una tele con subtítulos para no despertar a los demás se realiza, ya, con cierto nerviosismo. Al paso que vamos, no será extraño que algún día de estos, leyendo los titulares de la prensa en la pantalla, aparezca mi nombre relacionado con una cuenta millonaria en un banco suizo transferida a toda prisa a una sucursal andorrana. Y es que, si no ponemos remedio, no va a quedar títere político con cabeza y vamos a tener que invertir en jue...

Mengua

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El día amanece espléndido. En lo alto, una luna menguante contempla los campos arados preparados para la siembra. A la primera luz del alba, un aire húmedo presagia una jornada de bochornoso caminar. A través de las hojas de un escuálido almendro, la incipiente alborada se tiñe de cálidos tonos otoñales en el paisaje hermoso del secano aragonés. Uno siente la emoción de los trazos y colores como en la Noche estrellada de Van Gogh cuando el grito imperioso del encargado del fuego de cocina consigue diluir las emociones cromáticas en la pragmática realidad del momento:  — ¡Quió, entras leña u qué! Una botella de tinto acompaña ya el almuerzo matinal y se comparten asuntos del día a día en una agradable tertulia entre amigos. La salida del día anterior a la caza de setas hace que muestre satisfecho, entre carajillos y aromas de tabaco, algunas fotos curiosas de una macrolepiota procera , seta comestible de gran tamaño que ha requerido, por falta de conocimientos per...

Temporada de caza 2014_2015

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Por fin se levantó la veda y, a pesar del pronóstico de lluvias para el 12 de octubre, se pudo salir al campo. Hacía años que en el coto no se iniciaba la temporada en la fecha fijada en el calendario aragonés pero es de suponer que el avance de este año se deba a las abundantes lluvias veraniegas. El caso es que los cazadores, llegando a estas fechas ya nos sulsimos si no podemos sacar a pasear el perro. El día amaneció radiante después de una noche lluviosa de insomnio extraño que impide la relajación y te levantas agotado de tanto subir y bajar laderas tras las perdices toda la noche y luego no ves ni una; será por el sueño que arrastras toda la mañana, porque no existen o han desaparecido como por arte de magia.  Después de unos huevos fritos a la sartén y unas sardinas de la costa a la parrilla suministradas por mi amiga Lluïsa, la peixatera de Bell-lloc d’Urgell, la cuadrilla se dispersa por yermos y laderas en busca de alguna pieza que ech...

Tiempo de olivas

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La Sara, cumpliendo de buena mañana. Después del madrugón y llegando a Ballobar sobre las siete de la mañana, la Sara de Pecaya, que ha iniciado su jornada laboral en la gasolinera, es la primera persona que acostumbro a saludar. Buena conversadora, de carácter aragonés –que dice lo que piensa sin tapujos— y una persona excelente con la que conservo la amistad y el aprecio de siempre. Fuera hace un orache fresco que invita a taparse y a calentar el cuerpo con un café en el bar de la estación. Dentro del local, saludo a José M. el "Julia" José María el   Julia   que ha traído una mata de   hierba marreu   –marrubio, en castellano—que, según dice, sirve para curar toda clase de males: escoceduras, mal de muelas, hipertensión, mal de estómago y mejor que la   tierra pelaire   para todas las clases de llagas; un experto en hierbas, como pocos, que nos ilustra de buena mañana con sus conocimientos a los presentes.  Un buen pastel de naran...

Flores

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Estos días de todosantos son extraños hasta para la caza. El aire se satura del cromatismo perfumado de flores que evocan invariables recuerdos, y las fragancias intensas de crisantemos y de rosas blancas inundan el ambiente otoñal. En este estado de sensibilidad no se puede ejercitar ninguna actividad que no sea la meditación trascendental. No extrañaría que los eremitas que poblaron las ripas ballobarinas iniciasen su recogimiento ascético llegado noviembre. Juan Luis, Francisco, Mari Carmen, Cristina, Dorita, Maria José, Mayte, Pablo, Toñín y Antonio. Aquí no se levanta ni dios!_   (foto_Juanjo) Ya sólo faltaban los panellets , las castañas, los moniatos, las cenas de la cuadrilla de amigos, con buen riego de tintos y otros digestivos alcoholes, y la acogedora buhardilla de Francisco Padilla suministrando la temperatura propicia para la reunión nocturna. En esta ocasión, se degustaron unas olivas de Torrente, apañadas en casa, con toda clase de aperitivos caseros prepa...

La cuadrilla

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La caza no tendría sentido si no fomentase la amistad. En nuestro caso, más que fomentarla la potencia y la nutre. La cuadrilla se reúne ya al amanecer en el punto de encuentro acordado que acostumbra a ser el mas de Pablo, antiguo mas de Gaspar.  Lo primero es encender el fuego, y, una vez hechos los saludos adecuados y lanzadas las acostumbradas ironías y chanzas sobre la puntualidad y otros asuntos de los amigos, nos disponemos, invariablemente, a ingerir los huevos fritos con panceta que han preparado los cocineros habituales; estas cosas de la cocina es mejor dejarlas en manos expertas si no queremos acabar a sartenazos; es lo que yo digo, si alguien sabe hacer bien una cosa para que te vas a meter a  retortero . Y es que en la cuadrilla hay verdaderos expertos culinarios que con tres huevos, cuatro patatas, una cabeza de ajos, dos cebollas y medio quilo de magro te hacen una sartén de chúpate los dedos; esto de la cocina es un arte, sin duda alguna. Igua...