La vitrina
Hace unos días que no duermo bien. No sé si es por la cercanía del solsticio, la ola de calor, la nicturia nocturna, el exceso informativo sobre las comparecencias de políticos y allegados en los juzgados, o del gallo capón. La última que nos tenían preparada los boletines de noticias tiene que ver con el asunto de los supuestos y los valiosos regalos a servidores públicos, y que ocupa machaconamente toda la programación de algunos medios, es el muestrario de joyas de impreciso valor que un registro distraído encontró en una caja fuerte del ex presidente del gobierno. Para acabarlo de enredar, con aparente ánimo de ayudar a justificar a su compañero de partido, nos cuenta el señor Sebastián que, en sus años de ejercicio ministerial, también recibió regalos similares que cedió a Patrimonio del Estado y allí continúan expuestos en una vitrina del ministerio, a pesar de que los funcionarios le dijeron que esos regalos eran personales y solían quedárselos sus receptores. En este asu...