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Tiempo de olivas

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La Sara, cumpliendo de buena mañana. Después del madrugón y llegando a Ballobar sobre las siete de la mañana, la Sara de Pecaya, que ha iniciado su jornada laboral en la gasolinera, es la primera persona que acostumbro a saludar. Buena conversadora, de carácter aragonés –que dice lo que piensa sin tapujos— y una persona excelente con la que conservo la amistad y el aprecio de siempre. Fuera hace un orache fresco que invita a taparse y a calentar el cuerpo con un café en el bar de la estación. Dentro del local, saludo a José M. el "Julia" José María el   Julia   que ha traído una mata de   hierba marreu   –marrubio, en castellano—que, según dice, sirve para curar toda clase de males: escoceduras, mal de muelas, hipertensión, mal de estómago y mejor que la   tierra pelaire   para todas las clases de llagas; un experto en hierbas, como pocos, que nos ilustra de buena mañana con sus conocimientos a los presentes.  Un buen pastel de naran...

Flores

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Estos días de todosantos son extraños hasta para la caza. El aire se satura del cromatismo perfumado de flores que evocan invariables recuerdos, y las fragancias intensas de crisantemos y de rosas blancas inundan el ambiente otoñal. En este estado de sensibilidad no se puede ejercitar ninguna actividad que no sea la meditación trascendental. No extrañaría que los eremitas que poblaron las ripas ballobarinas iniciasen su recogimiento ascético llegado noviembre. Juan Luis, Francisco, Mari Carmen, Cristina, Dorita, Maria José, Mayte, Pablo, Toñín y Antonio. Aquí no se levanta ni dios!_   (foto_Juanjo) Ya sólo faltaban los panellets , las castañas, los moniatos, las cenas de la cuadrilla de amigos, con buen riego de tintos y otros digestivos alcoholes, y la acogedora buhardilla de Francisco Padilla suministrando la temperatura propicia para la reunión nocturna. En esta ocasión, se degustaron unas olivas de Torrente, apañadas en casa, con toda clase de aperitivos caseros prepa...

"El mercau" medieval

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A la gente le gusta la fiesta. Este fin de semana Ballobar se ha disfrazado de pueblo medieval engalanando sus calles y casas con estandartes templarios y pendones señoriales. Iniciamos ya la mañana con un alto en la crepería situada bajo el arco de paso entre la plaza Mayor y la calle del Torno. Un lugar excelente para el primer tentempié en el recorrido y es que la Carmen  perd l’oremus con las crepes. Como yo no soy de dulzainas comestibles sino más bien de cositas con sal, me acerco a los porches del ayuntamiento para curiosear en un taller de mondongo donde se están elaborando unas bolas de aspecto estupendo que cuecen en un caldero. El recuerdo de aquellos mondongos en que se obsequiaba a los ayudantes y a los niños con un chocolate calentito riquísimo que se saboreaba con pan tostado a las cinco de la tarde hace que, en este taller que estimula mi memoria y mi estómago, me entretenga más de lo debido. Las jóvenes mondongueras... Estas bolas calentitas con su o...

La cuadrilla

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La caza no tendría sentido si no fomentase la amistad. En nuestro caso, más que fomentarla la potencia y la nutre. La cuadrilla se reúne ya al amanecer en el punto de encuentro acordado que acostumbra a ser el mas de Pablo, antiguo mas de Gaspar.  Lo primero es encender el fuego, y, una vez hechos los saludos adecuados y lanzadas las acostumbradas ironías y chanzas sobre la puntualidad y otros asuntos de los amigos, nos disponemos, invariablemente, a ingerir los huevos fritos con panceta que han preparado los cocineros habituales; estas cosas de la cocina es mejor dejarlas en manos expertas si no queremos acabar a sartenazos; es lo que yo digo, si alguien sabe hacer bien una cosa para que te vas a meter a  retortero . Y es que en la cuadrilla hay verdaderos expertos culinarios que con tres huevos, cuatro patatas, una cabeza de ajos, dos cebollas y medio quilo de magro te hacen una sartén de chúpate los dedos; esto de la cocina es un arte, sin duda alguna. Igua...